miércoles, 21 de septiembre de 2016

OTOÑO DE LA VIDA

Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.


_Mario de Andrade_
_(Brasil, 1893-1945)_

domingo, 18 de septiembre de 2016

"LA SENCILLEZ ES NUESTRO LENGUAJE"





    “La sencillez distingue el lenguaje del hombre de BIEN”, decía Séneca. ¡Qué bien supieron hablar este lenguaje Francisco y Mª Ana hombres de bien!

               Modo de hablar que los hace cercanos a nosotros a pesar de la distancia en el tiempo. Ellos supieron leer y escuchar el sencillo lenguaje de la naturaleza, el lenguaje de la flor, del pájaro, del aire, el lenguaje del hombre y el lenguaje de Dios hasta convertirse ellos mismos en pura SENCILLEZ, sencillez que los hizo grandes.

          Fueron palabra y silencio que enamoran, que encendieron cada corazón expresando su grandeza de alma. Con su lenguaje sencillo fueron aprendiendo a ser hermano y hermana de todos. Su lenguaje es la fraternidad, la entrega generosa, la cercanía al pobre.

Desde una actitud de sencillez es fácil descubrir la vida, encontrarse con la vida. Ésta surge a cada paso cuando somos capaces de mirar y admirar, de ver y escuchar el sencillo lenguaje de cuanto acontece a nuestro alrededor: la salida del sol en cada amanecer, la caída de una hoja ahora en otoño, la sonrisa de un niño, la soledad de un anciano… Desde un lenguaje sencillo se hace posible el encuentro con la vida, el encuentro con Dios.

 A ti, a mí, a todos… se nos presenta un nuevo curso y un nuevo reto: Descubrir el lenguaje de tu corazón y de todo corazón. ¿Sencillo? De ti depende.
                                                                                         
                                                                                                        M. J. Valladares









domingo, 4 de septiembre de 2016

ESCUELA DE VERANO, CISTIERNA













                                                                                                               Lamentaciones 3,21-26     
                                                                                                                        Verano 2016

viernes, 27 de mayo de 2016

¡ACOMPÁÑALE!

¡CUÁNTO SABE EL PAN!
¡Cuánto sabe el pan!
de rutina y dolor en la noche,
de calor y cansancio en la noche,
   de brega y sudor...
  en la noche.
                                                   
   ¡Cuánto sabe el pan!
de saciar tanta hambre en la noche,
 de amasar esperanza en la noche,
    de transformar en  luz...
la noche.
                                                                   
¡Cuánto sabe tu PAN, Señor!
de impulsar entregas,
de acercar corazones,
 de crear  comunión...
 en la noche.
                                                                  
 ¡Cuánto sabe tu PAN, Señor!
de partirse y repartirse,
   de morir dando Vida,
   de convertir en AMOR...
la noche.


                                                                              

                                                                                                                                           M.J Valladares