sábado, 9 de marzo de 2013

AQUÍ ESTOY OTRA VEZ, PADRE

      Me levantaré e iré,  sé a dónde y a quién.
No es la primera vez que vuelvo
a la casa que un día dejé                                                  
arrogante y sin mirarte, poniendo
a prueba tu corazón de Padre.
Y tú me sorprenderás, nuevamente,
con tu acogida, como siempre.
 Aquí estoy otra vez, Padre.

       Te dejaré ser Padre,
reconoceré mis veleidades,
renunciaré a la excusa,
lanzaré silencios que griten;
aceptaré abrazos y besos,
permitiré que me laves como a un niño, que hagas fiesta en  mi  nombre,
que me regales anillo y traje...            
Aquí estoy otra vez, Padre.

       No vuelvo a tientas, vuelve el hijo;
el que se marchó de casa y malgastó tu hacienda, el que te hirió el corazón y rompió tus planes, el que quiso olvidarte con juergas y fiestas, el de siempre...
Aquí estoy otra vez, Padre.                                                        

       Vengo como me ves, como ya sabes; por necesidad, herido y con hambre, porque sólo en ti halla paz mi pobre y vacío ser que ha fracasado en su huida. 
Aquí estoy otra vez, Padre.
                                                                                                                                Florentino Ulibarri

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