No queremos decirte adiós, Pepe.
Estamos aquí para sentir tu presencia viva,
para celebrar tu caminar a nuestro lado,
para festejar que te nos has adelantado a ese lugar
donde florecen la ternura y la misericordia,
para recibir lo mejor de ti mismo como herencia y regalo,
para susurrar, a quienes quieran escuchar,
que somos hermanos, hijos e hijas del mismo Dios, Padre-Madre.
No es tu recuerdo, ni tus palabras, ni tus obras ni tus gestos…….
¡Eres tú mismo quien está a nuestro lado!
Tu gran corazón, tu mirada, tu fe sostenida,
tu amor y fidelidad renovados cada día,
La vida continuará Y tú, Pepe, estarás siempre a nuestro lado,
¡Lo creemos
…………
Agradecemos y celebramos el don de la vida que hoy en Pepe,
ha llegado a su plenitud y pidamos que el Señor Jesús
aliente nuestra esperanza y nos conforte con su palabra.
Acoge, Señor, la vida de Pepe.
Acógela entre
tus manos y,
en el atardecer de su vida,
amásala y hazla tierna hogaza repartida.
Acoge, Señor, sus manos entre tus manos
cuando la Vida viene a su encuentro,
y guíale por las sendas que llevan a tu Reino.
Acoge, Señor, su sonrisa en tus labios,
cuando su corazón su ritmo acorte,
y bésalo para que acepte su suerte.
Acoge, Señor, su mirada en tus ojos,
cuando la luz del sol se haga suave,
y lávala para que vea sólo lo que Tú quieres.
Acoge, Señor, sus sueños en tu regazo,
ahora que conoce su fragilidad,
y acúnale para que descanse
y despierte en
Ti, como Tú le quisiste y le soñaste.
Haz, Señor que descanse y vele
por quienes tanto ha amado y le han querido.
Gracias Señor, porque ya ha comenzado a gustar tu
amor infinito,
Gracias porque ya ha recibido tu amor eterno.
21 de mayo de 20226

